Una región polarizada: Elecciones en Brasil

Una región polarizada:

Elecciones en Brasil

 

 

Alfredo Ordóñez López

Instagram/Twitter: @alf_ord

 

 

Las elecciones presidenciales que se han venido desarrollando en el continente americano, especialmente, en el último quinquenio, ha generado un cambio de 360° en el mapa ideológico político de la región. La llegada Mauricio Macri a la presidencia de Argentina el 10 de diciembre de 2015, y de Donald Trump a la de los Estados Unidos de Norteamérica el 20 de enero de 2017, pareciera haber motivado a la población electoral de la región a considerar, como mejor opción, a hombres/mujeres con un perfil empresarial y conservador para la gerencia de sus naciones. Sin embargo, dicha posición carecería de validez al tomar en cuenta que luego de la llegada de Sebastián Piñera Echenique a la Presidencia de Chile el 11 de marzo de 2018, e Iván Duque a la de Colombia el 07 de agosto de 2018; Manuel López Obrador ganaría las elecciones presidenciales de México el 01 de julio del presente año.

Actualmente, se está en desarrollo las elecciones generales en Brasil. Desde el 7 octubre de 2018, se realizó la primera vuelta, para elegir al presidente y al vicepresidente, así como al Congreso Nacional, los Gobernadores y Vicegobernadores estatales, las Asambleas Legislativas estatales y la Cámara Legislativa del Distrito Federal

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil dio como vencedor al candidato, Jair Bolsonaro del Partido Social Liberal (PSL) con 49 millones de votos (46,66%) y el más cercano contendiente, Fernando Haddad del Partido de los Trabajadores (PT) con 31 millones de votos (28,46%), lo que obliga a una segunda vuelta este próximo 18 de octubre de 2018.

Ante ese escenario, se desprende una serie de consideraciones que sería pertinente comentar antes de la realización de la segunda vuelta.

  • La diferencia porcentual entre ambos candidatos a pesar de parecer amplia, ambos requieren de los votos del sector menos polarizado. Bolsonaro considerado el candidato ultraconservador y Haddad el candidato de la izquierda, requieren del apoyo de los grupos de centro izquierda, que siempre estuvieron identificado con “Lula da Silva y Dilma Rousseff” y hoy expresan su gran decepción y desligamiento a la administración socialista obrera.
  • El sector empresarial brasileño ha mostrado su apoyo directo a Bolsonaro, tanto, que esta victoria inicial generó un aumento en la Bolsa de Sao Paulo (+4%) y una apreciación del Real (R$) de un (+2%) frente al Dólar de los Estados Unidos (US$).
  • La pérdida de apoyo electoral al Partido de los Trabajadores (PT) ha generado el debilitamiento de los movimientos políticos de izquierda en el país, tales como la Social Democracia Brasileña, Movimiento Democrático Brasileño y los grupos sociales.
  • La elite brasileña ha mantenido un distanciamiento de la competencia política, tomando en cuenta que durante la presidencia de Lula Da Silva y Dilma Rousseff, fueron beneficiados, y esperan mantener los mimos beneficios con Bolsonaro en caso de ser el nuevo Presidente de la economía emergente.
  • Ambos candidatos presidenciales, Bolsonaro y Haddad, promueven una modificación en la Constitución. El primero considera pertinente la convocatoria de una Comisión de Notables, mientras que el segundo preferiría la puesta en funcionamiento de una Asamblea Constituyente.
  • Bolsonaro, un político no carismático y con acusaciones de racismo, muestra una idea de la política autoritaria y militarista; mientras que Haddad, el sustituto de Lula Da Silva para estas elecciones, reposa en el enfoque populista y de apoyo social. Lo que refleja un mapa político dividido. El noreste del país apoya a Haddad (zonas más pobres y vulnerables); y el centro y sur del país a Balsonaro (zonas empresariales y más urbanizadas).

 

La economía brasileña en lo que va de año (2018) no ha logrado mantener el crecimiento económico que la llevó a convertirse en una economía emergente, actualmente su sector industrial ha disminuido en un (-10%), el sector de servicios (-3%) y una inflación promedio del (4%). En esencia, ambos candidatos están ante la necesidad de recuperar el rumbo de la economía brasileña y enfrentar los avatares de la desigualdad social.

Pareciera que la silla presidencial de Brasil para el próximo periodo tiene un ganador promovido por el desencanto generado por el fracaso del socialismo promovido en la región. Sin embargo, esa desilusión que ha sido causado por la corrupción, el deterioro de las instituciones, la desprofesionalización de la gerencia pública y la excesiva participación del Estado en la economía, sigue teniendo incidencia en los sectores más vulnerables de la sociedad, en virtud del beneficio que generó el excesivo gasto público en estos sectores.

En tal sentido, se estima que los sistemas políticos de la región tendrán el mismo comportamiento de polarización, la proyección de un hombre político no carismático y de enfoque ultraconservador, impulsado por una sociedad que busca castigar a los culpables del deterioro causado por el socialismo y restablezca el orden social e institucional de una Región Polarizada. Sin embargo, hasta que los actores políticos no logren disminuir esos niveles de desigualdad social en la región, se seguirá presentando sistemas políticos vulnerables y pocos efectivos para el desarrollo de la región.