Visiones de la soberanía

Tomado de www.talcualdigital.com

Visiones de la soberanía, por Félix Arellano

Felixarellano50@yahoo.com


 

Los gobiernos populistas y autoritarios, que han crecido en los últimos años, están retomando la visión radical de la soberanía, concepto fundamental en el desarrollo del estado nacional, que ha experimentado transformaciones para adecuarse a la compleja dinámica mundial. En el contexto de la globalización y la interdependencia compleja el estado no desaparece, pero su capacidad de acción se reduce y la coordinación y cooperación con otros actores resulta fundamental, lo que va generando una visión más flexible y dinámica de la soberanía; empero, los gobiernos autoritarios, con el objetivo de perpetuarse en el poder, retoman la interpretación más rígida de la soberanía.

 

En el surgimiento y desarrollo del estado moderno se presentan varios elementos y símbolos; por una parte, territorio, nacionalismo, patriotismo, tradiciones, héroes, cultura, religión, idioma; con el objeto de unificar y cohesionar a la población. Por otra, conceptos como: soberanía, independencia, autodeterminación para consolidar su espacio en el contexto internacional. Estos elementos se combinaban desde una óptica rígida para enfrentar las tendencias centrípetas y centrifugas que amenazaban la existencia del nuevo estado. Tal proceso, viejo para muchos países, como los latinoamericanos que lograron sus independencias en el siglo XVIII, está aún fresco en los países que formaron parte de la descolonización en los años sesenta y, más reciente, en los territorios han logrado independencia recientemente como Sudán del Sur, o en los actuales movimientos independentistas como Cataluña.

 

Ahora bien, la visión rígida de la soberanía también está siendo retomada por los gobiernos populistas, radicales y autoritarios con dos objetivos fundamentales. Por una parte, en el plano interno, para manipular, cohesionar y amedrentar su población bajo falsos discursos que exacerban pasiones y sentimientos y bloquean la capacidad de razonamiento crítico. Por otra, en el plano internacional, con el objeto de anular las presiones, limitaciones o controles que imponen las normativas internacionales, en particular las relativas a la defensa de los derechos humanos y la consolidación de las instituciones democráticas.

 

En nuestro hemisferio enfrentamos esta nueva tendencia, con especial énfasis en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuya normativa ha logrado significativos avances, tanto en la defensa de los derechos humanos, entre otros, con la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y el Tribunal Interamericano; como en la defensa y consolidación de la institucionalidad democrática, con la adopción de la Carta Democrática Interamericana. Frente a tales avances los gobiernos autoritarios han reaccionado con la defensa de la visión rígida y anacrónica de la soberanía, para anular los potenciales controles y limitaciones que imponen tales normativas a sus arbitrariedades.

 

La visión rígida también menosprecia, entre otros, la universalidad de los derechos humanos, el carácter preferente y automático de las normativas como la defensa de la democracia o el carácter supranacional de la normativa de la integración; pero también rechaza la apertura comercial, la conformación de mercados ampliados y procesos productivos globales, como las cadenas globales de generación de valor. En este contexto, conviene destacar las posturas contradictorias de muchos grupos de izquierda, que han apoyado y promovido las normativas de los derechos humanos al ser perseguidos por los gobiernos militares; empero, cuando asumen el poder y logran alianzas rentables con el estamento militar, desarrollan posturas autoritarias que violentan los derechos humanos.

 

Como parte de tales contradicciones preocupan algunos comentarios del electo Presidente de México Andrés Manuel López Obrador y del el nuevo gobierno español del socialista Pedro Sánchez, promoviendo posiciones cercanas a la visión anacrónica de la soberanía, amparados en la tesis de la autodeterminación de los pueblos, que en la práctica representa el apoyo y justificación para la violación de los derechos humanos.