EL HEDOR DEL VENEZOLANO HECHO EN SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

EL HEDOR DEL VENEZOLANO HECHO EN SOCIALISMO DEL SIGLO XXI

                                                                                         Enrique Viloria Vera

 

No sin el debido dolor de Patria, nos enteramos del cotidiano rechazo que genera la diáspora, la creciente, incontrolable migración que – sin la debida planificación -, realizan los venezolanos Hechos en Socialismo. La xenofobia se hace presente en avenidas, callas, plazas, buses, gasolineras de muchas ciudades del mundo, especialmente en nuestros otrora hermanos latinoamericanos.

 

Venezuela siempre fue país de inclusión y no de exclusión, los millones de inmigrantes que llegaron desde los más variados y lejanos confines del planeta, no olían mal por su color de piel, su condición social o económica, sus creencias religiosas o por su diferente habla o pronunciación…hedían distinto.

 

Ciertamente el olor del inmigrante era otro: a lo que comían: cebolla y ajo, albahaca, cilantro y tomillo, repollo y pimienta, mostaza, ají, pepinillo y pimentón, o a lo que vestían, en virtud de la costumbre de no cambiarse de ropa, de medias o ropa interior, lo que hacía que sobacos y pies fueran distinguibles a metros de distancia; o a sus hábitos de higiene en materia de baño y aseo personal.  Todos, sin embargo, se fueron progresivamente integrando a las costumbres higiénicas del venezolano común de la época que – bien bañado -, era además oloroso a colonia y desodorante.

 

Aún recuerdo el comentario de un amigo británico que cuando se alojaba en casa, gustaba de tomar el entonces cordial y seguro metro para ir a La Hoyada, a fin de contemplar y disfrutar de la belleza, el colorido de la ropa, la coquetería y el olor de las caraqueñas de cualquier extracción social.

 

Hoy la realidad es otra… los venezolanos Hechos en Socialismo hieden, el rechazo que sufren por parte de los ciudadanos de otros países es comprensible; como todo inmigrante arriba para competir por los puestos de trabajo y los servicios educativos y asistenciales propios de los nacionales del país de acogida. En el caso venezolano emigra todo quisque: el profesional y el improvisado, la clase media y el sin recursos, el honesto y el que nunca lo fue.

 

Profunda razón tenía Uslar Pietri cuando afirmaba que el Rentismo petrolero fracasado llevaría a Venezuela a ser un asunto de la Cruz Roja, ya lo es…junto a los refugiados, sirios, afganos, ucranianos, magrebíes y subsaharianos copamos las oficinas de apoyo y auxilio humanitario, además de las comisarias policiales y las oficinas de inmigración.

 

El único consuelo que resta es la certeza de saber que los negligentes, hablachentos, guasones, ineficientes y genocidas responsables del malhadado y depredador Socialismo del siglo XXI hieden más en el exterior que el emigrado venezolano de a pie. Pronto vestirán trajes de rayas o monos naranja, y coparán las cárceles de los países democráticos, como ahora sus desafortunados compatriotas copan plazas, estacionamientos, aeropuertos y termínales de autobuses en busca de un espacio para dormir, protegerse de la intemperie y soñar con futuro mejor para s mismos y sus hijos.