IV Y V REPÚBLICA: EL FRACASO DE UNA ECONOMÍA

23 junio, 2017 en

Douglas BECERRA S.

Las ciencias sociales ha segmentado la sociedad en tres partes: económica, social y política, con una finalidad pedagógica que también le permite tener una mejor comprensión de la complejísima dinámica social, que por su propia naturaleza en entrópica. Dentro de está concepción la economía es el piñon vector que determina el ritmo y dirección de la sociedad a través del proceso de acumulación. Las ramificaciones e interconexiones entre cada uno de los sector son infinitas y en algunas veces invisibles, porque la sociedad conforma una estructura amalgamada

Venezuela es un país que vive un “PROCESO DE DECADENCIA ECONÓMICA” claro desde inicios de la década de los 80 (casi 40 años) y ahora nos encontramos en el limite de ese oscuro proceso que puede conducirnos a una nueva Guerra Civil (quizás ya podamos estar dentro de ella). Las causas y detalle de por qué entramos y aun no hemos podido salir de este profundo hoyo económico son múltiples y complejas, pero todas emergieron de la decadencia moral que empezó a sufrir la sociedad a mediados de los 70 con la idea de riqueza fácil a través un contrato gubernamental.

En este cortísimo ensayo sólo pienso abordar los 5 elementos económicos principales que a mi juicio condujeron al fracaso de la economía venezolana en estos 40 años, siendo consciente de existen otras causas tanto económica como de otra índole que nos han llevado hasta este penoso y lamentable estado social dada la infinita potencialidad de Venezuela.

ELEMENTOS ECONÓMICOS QUE DETERMINARON EL

FRACASO DE LA ECONOMÍA VENEZOLANA

IV Rep. V Rep.
Política Económica de Corte Populista
Mito de los Precios del Petróleo Creciente
Control de Cambio (CADIVI, OTAC, RECADI)
Corrupción sobre los Recursos del Estado

·        Saqueo de los Recursos del Estado

Transición al Modelo Productivo Socialista

 

La IV y la V Republica económicamente no difieren mucho desde el punto de vista económico. En buena medida siguen la misma dinámica, en particular porque centraron su política económica en el desarrollo y profundización de un “Proceso Populista”. Las dos únicas diferencias en este punto es el grado de paroxismo que alcanzó en la última década y las transferencias directas estuvieron dirigidas a comprar y sostener una lealtad política a un líder mesiánico de acuerdo a la estructura de comunicación goebbeliana adelantada por el gobierno.

En forma histórica la estructura política ha centrado su discurso en una “Relación Estado Sociedad” donde “La Sociedad vive del Estado y no el Estado vive de la Sociedad”; esto ha permitido tratar de darle legitimidad a la inculcación muchos derechos sociales a través del discurso de la “Bondad del Estado hacia los Pobres”. La IV y V República aman a los pobres y ven en ellos su base de sustento político por lo que han desarrollado políticas de corte asistencialista que no producen un cambio estructural entre las clases sociales. A pocos años del bicentenario de nuestra independencia (2021), nunca habíamos tenido una pauperización tan acelerada de nuestra sociedad y niveles tan altos y agudos de pobreza y miseria evidentes en todo el territorio nacional.

La visión populista de la política económica se basó en el mito de ”Los Precios del Petróleo Creciente”, desde hace más de 40 años las distintas estrategias de crecimiento del Estado Venezolano se montaron sobre este supuesto. Distintos planes de desarrollo económico y social del país se han basado en él, en particular: La Gran Venezuela, Líneas Generales del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007 (Venezuela Construye su Camino), Proyecto Nacional Simón Bolívar (1º. Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2007-2013) y el Plan de la Patria (2º. Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019).

Estos planes se toparon con la pared de la realidad; el mercado petrolero es estocástico, en la medida que se incrementa el precio del petróleo disminuye la demanda y aumenta su oferta. Esto es por el deseo de tener una mayor eficiencia en el consumo de energía y se incentiva el uso de fuentes alternas, así como aumentan los incentivos para hallar nuevos yacimientos que serán productivos en algunos años. El mercado petrolero es altamente especializado y sofisticado, que se maneja por márgenes muy reducido y funciona por volúmenes, que ha llegado a hacer que el combustible sea más barato que una botella de un litro de agua potable que se distribuye comercialmente.

Cuando el precio del petróleo bajaba se cubría la caída del ingreso con endeudamiento externo y la esperanza de una pronta alza. El inconveniente es que el período en que el precio del petróleo se mantuvo bajo duro aproximadamente 20 años, y la economía venezolana se estancó entre la década de los 80 y 90; olvidamos la lección y en el 2005 se adelantó un modelo de transferencia directa con el calificativo de
Socialismo del Siglo XXI que se sostenía bajo el supuesto de que los precios del petróleo serían crecientes hasta que no se incrementaron a partir del 2010 y en el 2014 estalló la burbuja de los precios del petróleo y la irresponsabilidad económica del gobierno presidido por N. Maduro nos ha llevado a esta penosa crisis social.

El estancamiento de nuestra economía se puede decir que es estructural, tenemos un crecimiento promedio en los últimos 40 años de 1,2% interanual. En conclusión es una economía que se empobreció lenta pero constantemente, hasta entrar en picada libre a partir del 2014 – el BCV ya casi no publica cifras- y nuestro PIB se ha reducido en aproximadamente 25% hasta la fecha (2017) debido fundamentalmente a los efectos del cambio del modelo productivo comunal (Planteado en los Planes Socialistas), al saqueo que ha sufrido la economía venezolana en los últimos 10 años a través de CADIVI y la inestabilidad política que se vive en el país.

Les digo a mis estudiantes que el “Control de Cambio” quebró a la IV y V República. RECADI, la OTAC (Oficina Técnica de Administración Cambiaria) y CADIVI han sido tres instituciones con que el Estado ha desarrollado su política cambiaria y ha sido la cornucopia o manantial de la riqueza para los que han coqueteado y simpatizado con el gobierno de turno. Dentro de los controles de cambio la corrupción ha sido corriente, pero con CADIVI Venezuela ha visto un aquelarre de corrupción y la impunidad.

Desde el punto de vista económico el Control de Cambio o el Fetiche del Dinero por parte del Estado, es una política de corte Mercantilista (Siglo XVII), siendo un sofisma económico de prosperidad que fue desmotando por la Teoría Cuantitativa desarrolla por David Hume (1711–1776). Sencillamente es imposible que un país se desarrolle a través de este tipo de política por las infinitas relaciones que tiene el dinero en la sociedad y se convierte en el eje de la descapitalización productiva de un país, al convertir el mejor negocio de una economía el atentar contra la moneda nacional por el sesgo importador que se genera.

Los efectos perniciosos del control de cambios sólo podrían ser desarrollado en un trabajo especial sobre este tópico; pero pueden sintetizarse en la siguiente frase: “dale que son pasteles, cambia los bolívares por dólares; nunca perderás”. Afirmo que el control de cambio quebró a la IV República e hizo lo mismo con la V; este punto tómenlo como el Último Teorema de Fermat, es cierto pero no ha podido ser comprobado con claridad.

El aspecto de la “Corrupción en Venezuela” es una verdad a voces, un delito sin delincuentes, donde sólo ha habido un condenado noticioso durante los últimos 40 años, que fue el “Chino de CADIVI”. En un país donde jueces y viceministros tiran dinero por las ventanas, y la contraloría brilla por su ausencia y solo se pronuncia para inhabilitar a políticos de oposición.

La corrupción es un freno al desarrollo por la filtración de recursos de un Estado que le liga a la fuga de capitales, pero los niveles que ha alcanzado en los últimos años llega al “Nivel De Saqueo”, solo comparable con lo que se hizo en la Villa Real del Potosí entre los siglos XVI y XVII. En un país sin crecimiento económico y que está prácticamente quebrado se estima que un grupo de venezolanos tienen activos en el exterior un monto aproximado a 450 mil millones de dólares, inversiones en el país que no han sido realizadas.

Parafraseando a Lenin, en Venezuela se puede decir: “El saqueo, fase superior a la corrupción”; y esto es lo que ha ocurrido en los últimos años, donde al menos ha salido sin contrapartida en bienes y servicios, 1 de cada 3 dólares que ingresaron a la Nación.

El único elemento exclusivo que se le puede acreditar a la V República de destrucción de la economía nacional, es el cambio al “Modelo Productivo Socialista” que esta vagamente esbozado en el punto IV del Proyecto Nacional Simón Bolívar (1º. Plan Socialista). En lo personal lo llamo “El Fracaso de Las Tres Pelotas”, debido a que así esta explicado en la página 24 de este Plan, en el se ven tres pelotas que representan a tres tipos de empresas: Capitalistas Privadas, Capitalistas del Estado y Economía Social y se supone que en el tiempo las Empresas Capitalistas se hacen más pequeña mientras las Empresas de Economía Social y de Capitalistas de Estado incrementan su tamaño, dando a entender que es su participación en la Economía Nacional.

Hay que señalar que tanto en los Planes Nacionales Simón Bolívar y Patria, no se define claramente qué es el Modelo Socialista Bolivariano que se quiere alcanzar, pero está perfectamente establecido el ataque por parte del Estado a las Empresas Capitalistas. Los puntos 2.1.5 y 2.16 del Plan Patria (2º. Plan Socialista) están centrados en la “conformación del modelo de gestión socialista” y el “fortalecimiento del sistema de distribución directa de los insumos y producto”, esto último ha de entenderse como el germen de lo que popularmente se llama el bachaqueo y bolsas Clap.

Lo que se ha hecho desde el punto de vista del cambio del Modelo Rentista Petrolero a otro Modelo Productivo Socialista, capaz de generar riqueza y bienestar para la población, más bien parece que nos estamos encaminando a un “Modelo Primitivo de Recolección” que se podría definir como de “Rebusque y Bachaqueo”; porque no se ve y siente un empuje importante en algún sector económico particular. El plano político ha opacado plenamente al económico, y pareciera que el gobierno intenta a toda costa alcanzar un control político total, sin importarle la destrucción del aparato productivo nacional.

El desarrollo de una estructura productiva comunal que posee un menor nivel de la productividad lleva a un menor nivel de salario real para la sociedad, lo que ante las distorsiones que genera el sistema cambiario hace imposible adquirir la canasta alimentaria normativa a un trabajador promedio por la elevada relación que existe entre los precios de los alimentos y productos para el hogar y los paupérrimos salarios que ha impulsado la política económica actual.

Queda abierta la posibilidad que la destrucción del aparato productivo nacional y la implantación del Modelo Primitivo de Recolección, Rebusque y Bachaqueo, se esté implantando adrede a fin de alcanzar el control político de la sociedad a través de la sumisión por hambre y necesidad.

La destrucción de la economía nacional se viene gestando desde hace aproximadamente 40 años y en el último quinquenio este proceso se ha acelerado significativamente a pesar de todas las advertencias que se han hecho desde la academia y la intelectualidad económica, puede ser considerado como un crimen a la sociedad por los estragos que produce por el hambre (en particular la infantil), la crisis de salud y la conflictividad social; lo que hace la población del país es pervivir.

Venezuela fue una vez la 3º economía más grande de América Latina ahora somos una de las economías más pobres de la región y con los salarios más bajos, somos un desastre de crecimiento y desarrollo, y hemos entrado en un período que lo denomino de “Gran Penuria”, sin un panorama claro y rápido de recuperación por el enorme peso que tendrá el pago de la deuda externa del país que de forma irresponsable se contrató en los últimos años para sostener una política de corte populista y partidista.

Prof. Douglas BECERRA S.
Constructor de Pensamientos.
douglas.becerra@yahoo.com